Modalidades de trabajo
Arriendo con operador o ejecución de la partida completa
Las dos modalidades sirven, pero resuelven problemas distintos. Elegir la equivocada se paga en plazo o en control.
Cuando una obra necesita movimiento de tierras hay dos caminos: arrendar la máquina con operador y dirigirla desde la obra, o contratar la partida completa y recibir el trabajo terminado. La diferencia no es solo de precio.
Arriendo de maquinaria con operador
Se paga por hora o por jornada. La máquina llega con su operador y trabaja según lo que indique el jefe de terreno del mandante.
Conviene cuando:
- El alcance no está definido y va cambiando día a día.
- La obra ya tiene quien planifique y controle el movimiento de tierras.
- Se necesita reforzar puntualmente un frente que va atrasado.
- El volumen es difícil de cubicar por anticipado.
El riesgo de rendimiento queda del lado del mandante: si la máquina espera, la hora se paga igual.
Ejecución de la partida completa
Se cotiza el trabajo, no la máquina. El contratista responde por el resultado: tantos metros cúbicos movidos, tal plataforma conformada, en tal plazo.
Conviene cuando:
- El alcance está claro y se puede cubicar.
- El mandante quiere trasladar el riesgo de rendimiento.
- Hace falta que alguien coordine máquinas, camiones y secuencia.
- El plazo es crítico y hay que comprometerlo.
Por rendimiento: el punto intermedio
Existe una tercera vía: pagar por unidad de obra, por metro cúbico, por metro cuadrado o por hectárea. Alinea los incentivos, porque al contratista le conviene rendir, pero exige que la medición esté bien definida desde el principio.
Ahí lo importante es acordar antes cómo se mide: si el volumen es en banco o suelto, quién topografía y cada cuánto se cubica.
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